Cachorros
Las primeras dos semanas con su cachorro: lo que hace ahora le dura toda la vida.
Su cachorro llegó con unas pocas semanas de una ventana que no se vuelve a abrir. Aquí le cuento cómo aprovecharla, día a día.
- La ventana: de 3 a 12-14 semanas
- Las dos semanas, día por día
- Lo que previene problemas grandes

Lo desconocido le atrae más de lo que le asusta. Por poco tiempo.
Entre las 3 y las 12 a 14 semanas de vida, el cachorro vive su período de socialización. Durante esas semanas se acerca a lo nuevo por curiosidad: un ruido, una persona, un piso raro, y va a ver qué es. Lo que vive bien en esa etapa queda guardado como parte normal del mundo.
Se abre
Ya ve, oye y camina. Empieza a explorar.
Llega a su casa
El miedo empieza a ganar terreno, justo cuando cambia todo su mundo.
Se va cerrando
Lo que no conoció empieza a parecerle sospechoso.
Por eso las primeras dos semanas en casa pesan tanto: son buena parte del tiempo de ventana que le queda. Las semanas son una referencia, no un reloj; cada cachorro y cada raza llevan su ritmo.
Socializar no es exponer.
Es la palabra que más se ha malentendido. Socializar no es que conozca mucha gente, muchos perros y muchos ruidos: es juntar experiencias que terminen bien. Un cachorro en una feria, con cuarenta manos encima y un perro que le llega de frente, no está socializando. Está aprendiendo que cuando hay gente hay que esconderse.
Lo que dice la investigación es claro en esto: una socialización que asusta es peor que una socialización poca. La feria sí, pero desde la acera de enfrente, sentados, su cachorro viendo y comiendo, quince minutos, y a la casa. De lejos y en pequeño.
Las dos semanas, una por una.
Tres cosas listas
Un lugar suyo: una transportadora o un corral con una cama, en un rincón tranquilo de la sala, donde nadie lo molesta. La casa a prueba de cachorro: cables, zapatos, plantas, basura y medicinas fuera de su alcance. Y las reglas acordadas con toda la familia antes de que entre por la puerta: sillón sí o no, cama sí o no, con qué palabra se le llama.
Se instala, no se entrena
Al llegar, primero al lugar donde quiere que haga sus necesidades, y se celebra si hace. Después, que explore la casa a su ritmo. Nadie lo carga ni lo llama si él no se acerca; la familia sentada, hablando bajo. Sin visitas, sin baño, sin paseo. Esa noche duerme cerca de usted.
Cerca, no solo
Hasta ayer dormía en montón con su madre y sus hermanos. La transportadora al lado de su cama y su mano que puede bajar a que la huela. Consolarlo no lo malcría. La segunda noche suele llorar menos, y después se puede ir moviendo la transportadora, de a poco, hasta el lugar que usted quiera.
Rutina, nombre y los primeros minutos solo
Sacarlo apenas se despierta, apenas come y apenas termina de jugar, siempre al mismo lugar. Su nombre, y cuando voltea, premio: muchas veces al día, sin pedirle nada más. Y tres ausencias cortas, de uno, cinco y diez minutos, con algo para masticar. Un cachorro que nunca estuvo solo el fin de semana se derrumba el lunes.
Su cuerpo, su calle
Si ya se acerca solo, un minuto de tocarle una pata, una oreja, el hocico, ponerle y quitarle el collar, cada cosa con premio. Y si su veterinario ya lo autorizó, una salida corta de reconocimiento: la cuadra, con correa, oliendo todo, sin saludar a nadie.
Empieza la lista de la ventana
Cada día, dos o tres experiencias nuevas que terminen bien. De lejos y en pequeño. Si algo lo asusta, más distancia y menos intensidad, y se intenta otro día.
Más mundo, igual de cuidado
Personas distintas, superficies, sonidos, el carro, una visita al veterinario sin procedimiento, y otros cachorros o perros adultos tranquilos y vacunados. Las ausencias se alargan poco a poco. Y el mordisqueo se guía hacia sus juguetes desde ya.
Y en ningún momento de estas dos semanas: regañarlo, castigarlo, pasarlo de brazo en brazo, obligarlo a que lo toquen o llevarlo a un lugar lleno de gente y perros sueltos.
Lo que conviene que conozca, y cómo.
Una regla para toda la lista: cada experiencia tiene que terminar bien. Si su cachorro se asusta, no insista: más distancia, menos intensidad, algo rico, y otro día. Diez experiencias buenas valen más que veinticinco con sustos.
Personas
Hombres y mujeres, personas con gorra, barba o anteojos, adultos mayores, niños a distancia y tranquilos.
Superficies
Zacate, cerámica, madera, rejillas, gradas, el piso del carro.
Sonidos
La licuadora, la aspiradora, motos y buses de lejos, lluvia fuerte en el techo, pólvora grabada muy bajita mientras come.
Su cuerpo
Patas, orejas, boca, cepillo, collar y arnés. Lo que después le va a hacer el veterinario, que primero lo conozca en casa y con premio.
Lugares
La acera, el carro, la entrada de la veterinaria, una cafetería con terraza vista desde lejos.
Otros perros
Pocos y bien escogidos: cachorros o adultos tranquilos, sanos y vacunados. Nunca un parque con perros sueltos que no conoce.
Quedarse solo
Minutos al día, con algo rico para masticar, desde la primera semana.
Tres problemas grandes que empiezan a evitarse en estas semanas.
Quedarse solo
Las ausencias cortas desde el día 2 son la mejor prevención de la ansiedad por separación.
Ansiedad por separación →Los ruidos fuertes
Pólvora y truenos grabados, muy bajito, mientras come. En Costa Rica, diciembre llega todos los años.
Miedo a la pólvora →Otros perros
Pocos encuentros, bien escogidos y tranquilos, hacen un adulto que sabe estar con otros perros.
Reactividad →
Según la AVSAB, los problemas de conducta, y no las enfermedades infecciosas, son la primera causa de muerte en perros menores de tres años. Estas semanas son la mejor oportunidad de evitarlos.
Déle a su cachorro, y a usted mismo, el regalo de la educación.
Lo que más me preguntan en las primeras semanas.
¿Lo puedo sacar antes de que tenga todas las vacunas?
Hable con su veterinario, que es quien decide el esquema. Lo que dice la Sociedad Estadounidense de Veterinarios de Conducta Animal (AVSAB) es que las clases de cachorro pueden empezar a las 7 u 8 semanas, con al menos una vacuna aplicada siete días antes y la primera desparasitación. Mientras tanto, el mundo se le puede mostrar en brazos, desde el carro o con perros sanos y vacunados que usted conoce. Esperar a que cierre la ventana también tiene un costo.
¿Si lo consuelo cuando llora de noche, lo malcrío?
No. Un cachorro que llora la primera noche está asustado, no manipulando. Acompañarlo con calma le enseña que la casa nueva es segura.
Muerde todo, manos incluidas. ¿Es agresivo?
Casi siempre no: explora con la boca, igual que un bebé con las manos. Se le ofrece un juguete para morder y, si muerde fuerte, el juego se pausa unos segundos. Así aprende a medir la fuerza de su boca.
¿Lo regaño cuando se orina adentro?
No. Un accidente es un error de cálculo nuestro: había que sacarlo antes. Se limpia sin decir nada, con un producto que quite el olor, y la próxima vez se sale más temprano.
¿A qué edad empiezo a educarlo?
Desde el día que llega. No con órdenes ni clases largas: con rutina, con su nombre, con su lugar y con experiencias que terminan bien. Lo que aprende en estas semanas lo acompaña el resto de su vida.
¿Y si ya tiene más de tres meses?
No es tarde. Aprende toda la vida; lo que cambia es que ahora aprende a tolerar lo que antes le hubiera dado igual. Escoja de esta página lo que no se hizo en su momento y empiece hoy.
Dos formas de trabajar con su cachorro.
Grupal de socialización
US$550
Máximo cuatro perros, en el parque del Residencial Altos de Montenegro, en Alajuela. Experiencias bien escogidas con otros perros y personas, en un ambiente real y con la distancia bajo control.
Individual a domicilio
US$850
En su casa y su calle: rutinas, quedarse solo, manejo del cuerpo, mordisqueo y la lista de la ventana, hecha a la medida de su cachorro.
En los dos, usted recibe por escrito qué se hizo, qué cambió y qué sigue. Ver todo lo que incluye cada programa →
¿Acaba de llegar su cachorro?
Cuénteme cuántas semanas tiene y cómo le ha ido estos primeros días.
Miedo a la pólvora →
Tiembla, se esconde o intenta escaparse con los ruidos fuertes.
Ansiedad por separación →
Llora, destruye o se orina cuando se queda solo.
Reactividad →
Ladra, jala o se lanza al ver otro perro.
Agresividad →
Gruñe, marca o muerde a personas o a otros perros.
Conducta destructiva →
Rompe cojines, muebles o puertas.
Problemas de convivencia →
Sus perros pelean, o gruñe por la comida, el sillón o con los niños.
Obediencia →
Que le entienda en la casa y en la calle: básica, intermedia y avanzada.
Todos los casos y programas →
Los precios y todo lo que incluye cada programa.




