Problemas de convivencia
Cuando en la casa no hay paz: entre sus perros, o con las personas.
No es un perro dominante: casi siempre cuida algo que teme perder, o avisa algo que nadie está leyendo.
- Entre sus perros o con personas
- Seguridad primero
- Con toda la familia

¿Reconoce su casa en alguna de estas?
- Sus perros pelean, o el juego entre ellos es cada vez más brusco.
- Gruñe o se pone tieso cuando alguien pasa cerca de su plato, su hueso o su cama.
- Uno empuja al otro para que usted no lo acaricie, o no lo deja pasar.
- Gruñe cuando lo mueven del sillón o de la cama.
- Los niños y el perro no se entienden, y a usted le da miedo dejarlos juntos.
- Llegó otro perro o un bebé, y la casa cambió.
Casi siempre es una de estas cuatro.
Cada una se trabaja distinto, y muchas veces hay dos al mismo tiempo. Por eso empiezo mirando la casa completa, no solo al perro.
Algo que cuidar
La comida, un hueso, la cama, el sillón, o usted. El perro que teme perderlo avisa, y si el aviso no sirve, sube de escalón.
Un juego que se sale de las manos
El juego tiene turnos: uno persigue y después el otro. Cuando se acaban los turnos y el de abajo quiere irse y no lo dejan, ya no es juego.
Un aviso que nadie lee
Girar la cabeza, lamerse la nariz, quedarse tieso: su perro pide espacio en voz baja. Si nadie lo escucha, un día habla más fuerte.
Un cambio en la casa
Un perro nuevo, un bebé, una mudanza, un horario distinto. Y en un perro que cambió de repente, a veces es dolor: eso lo revisa el veterinario.
Seguridad primero, y después que la cercanía sea buena noticia.
El análisis
En la primera sesión, de 90 minutos, conozco a toda la casa: los perros, las personas, la rutina y los lugares donde pasa. Anotamos qué había en medio cada vez que hubo un problema, y hago la medición de partida, siempre igual, para ver cómo cambia semana a semana.
Separar lo que se pelea
Desde el primer día: dos platos en dos lugares, camas lejos una de la otra, los huesos y juguetes que importan solo cuando están separados, y rejas o cuartos distintos cuando nadie está mirando. Así nadie practica pelear mientras avanzamos.
Que acercarse sea buena noticia
Es contracondicionamiento: cuando usted se acerca a lo que su perro cuida, llega algo mejor que lo que tiene, desde la distancia donde está tranquilo, y se acorta de a poco. Y el intercambio: nunca se le quita algo a la fuerza, se le cambia por algo mejor.
Leer y traducir
Le enseño a la familia las señales con las que su perro pide espacio, y las reglas para los niños: se toca cuando él viene, no se abraza, no se le acerca si come o duerme. El adulto mira al perro, y cuando el perro avisa bajito, actúa.
Cada perro, su relación
Con dos perros, cada uno pasea y entrena por separado un par de veces por semana. Y las cosas buenas se ganan sentándose, para los dos: nadie las consigue empujando.
Si ya hubo peleas con heridas o una mordida a una persona, se trabaja con más cuidado todavía, y lo primero es la seguridad de todos. Le digo con honestidad lo que veo: hay parejas de perros que no van a convivir, y saberlo pronto es mejor que saberlo tarde.
Se trabaja en su casa, con toda la familia.
Individual a domicilio
US$850
Consulta inicial de 90 minutos y siete sesiones de 75, en su casa. Si hay dos perros, se trabajan los dos en el mismo programa. Cada semana usted recibe por escrito qué se hizo, qué cambió y qué sigue.
Cinco cosas que puede hacer ya.
- Recoja lo que se pelea. Juguetes, huesos y platos fuera del suelo cuando los perros están juntos. Los primeros problemas casi siempre son por cosas.
- No castigue el gruñido. El gruñido es un aviso: «no quiero morder, por favor no siga». Si se castiga, el perro aprende a no avisar, no a no morder.
- No meta las manos en una pelea. Un ruido fuerte y de golpe, una puerta, una olla contra el piso. Después, separados en dos cuartos por lo menos una hora, y anote qué había en medio.
- Pasee a cada uno solo. Por lo menos una vez esta semana. Dos perros son dos relaciones, no una con un perro doble.
- Perros y niños: mirando o separados. Si usted no puede estar mirando, el perro y el niño no están juntos: una reja, otro cuarto, la transportadora.
Si hubo sangre, o si cambió de repente.
Si ya hubo una mordida con herida, a una persona o a otro perro, mantenga separados a los involucrados y escríbame antes de volver a juntarlos. Y si la agresión apareció de repente en un perro que antes no la tenía, conviene que el veterinario revise si hay dolor. Cuando lo médico está descartado, trabajo el plan de conducta.
Lo que más me preguntan sobre la convivencia.
¿Tengo que respetar la jerarquía y darle de comer primero al dominante?
No. Los perros de una casa no tienen un jefe fijo: uno se impone con la comida y el otro con el sillón, y eso cambia con los días. Lo que funciona es que las cosas buenas se ganen con calma, para los dos, y separar lo que se pelea.
¿Los dejo que resuelvan solos sus peleas?
No, porque no las resuelven: las practican. Cada pelea les enseña que pelear consigue cosas, y la siguiente empieza antes. Se interrumpe el juego antes de que escale y se separa lo que se pelea.
Mi perro gruñe cuando me acerco a su plato. ¿Le meto la mano para que se acostumbre?
No. Eso le confirma que usted viene a quitarle la comida. Se trabaja al revés: usted pasa a la distancia donde come tranquilo y le deja caer algo mejor, y se va. Con las semanas, su perro quiere que usted se acerque.
¿Un segundo perro le hace compañía al primero?
Un segundo perro no arregla al primero. Si el primero tiene un problema, con frecuencia termina con dos. El segundo perro es porque usted quiere dos, y se presenta afuera, en un lugar neutro, nunca directo en la sala.
¿Mi perro y mi bebé pueden estar juntos?
Con un adulto mirando, sí. Solos, nunca, ni con el perro más bueno del mundo. No es desconfianza: un bebé no puede leer a un perro, y un perro no sabe qué es un bebé. Lo que cambia con el bebé conviene empezarlo antes de que llegue.
Voy a su casa en Alajuela, Heredia o San José.
Cuénteme quién vive en la casa, qué pasa y cuándo empezó.
Miedo a la pólvora →
Tiembla, se esconde o intenta escaparse con los ruidos fuertes.
Ansiedad por separación →
Llora, destruye o se orina cuando se queda solo.
Reactividad →
Ladra, jala o se lanza al ver otro perro.
Agresividad →
Gruñe, marca o muerde a personas o a otros perros.
Conducta destructiva →
Rompe cojines, muebles o puertas.
Obediencia →
Que le entienda en la casa y en la calle: básica, intermedia y avanzada.
Un cachorro recién llegado →
Las primeras dos semanas en casa, día a día.
Todos los casos y programas →
Los precios y todo lo que incluye cada programa.