Miedo a la pólvora
Su perro y la pólvora de diciembre: cómo prepararlo desde ahora.
Un perro con miedo a la pólvora se puede preparar, y el mejor momento es con semanas de anticipación.
- En su casa
- El sonido, a un volumen que tolera
- Refugio, comida y juego

Cada perro lo muestra distinto.
- Tiembla o jadea sin haber hecho ejercicio.
- Se esconde debajo de la cama, detrás del inodoro o en el rincón más oscuro.
- Se pega a usted y no lo deja moverse.
- Intenta salir por puertas, ventanas o portones.
- Deja de comer, ladra o aúlla.
- Se orina o hace sus necesidades dentro de la casa.
Si su perro hace una o varias de estas cosas cuando suena la pólvora, esta página es para usted.
No es solo la pólvora: es un perro más estable todo el año.
El sonido se trabaja, pero no por separado del resto. Un perro que se siente seguro y que descarga bien su energía enfrenta mejor cualquier cosa que lo asuste. Por eso el programa avanza en cuatro frentes.
El análisis
En la primera sesión, de 90 minutos, conozco a su perro en su casa y hago la medición de partida: a qué volumen empieza a reaccionar y cuánto tarda en volver a la calma. También miro todo lo demás: su rutina, cómo descansa, cómo se relaciona con usted. El miedo a la pólvora casi nunca viene solo.
Reforzar la seguridad
Un perro que se siente seguro en su casa tiene más de dónde agarrarse cuando algo lo asusta. Armamos un refugio que él escoge, rutinas que puede anticipar y una relación con usted en la que sabe qué esperar.
Canalizar la energía
Un perro que descarga bien su energía, física y mental, maneja mejor el estrés. Ajustamos paseos, juegos y trabajo de olfato a lo que su perro necesita, para que llegue a las noches difíciles más tranquilo.
Trabajar el sonido
Con desensibilización sistemática: el perro escucha la pólvora grabada tan bajo que no le da miedo, y el volumen sube por pasos pequeños, solo cuando el anterior ya no le afecta. Y con contracondicionamiento: mientras suena, pasa algo que disfruta, para que el sonido empiece a anunciar algo bueno.
El ritmo lo pone su perro: cada paso con el sonido depende de cómo responde, y eso toma semanas. Por eso conviene empezar con tiempo, antes de diciembre.
Dos formas de trabajarlo.
Individual a domicilio
US$850
El que corresponde al miedo a la pólvora: el sonido se trabaja en su casa, donde el perro lo vive. Consulta inicial de 90 minutos y siete sesiones de 75.
Grupal de socialización
US$550
Un complemento cuando además le cuesta estar con otros perros o ganar seguridad fuera de casa. Máximo cuatro perros, en Alajuela.
En los dos, usted recibe por escrito qué se hizo, qué cambió y qué sigue. Ver todo lo que incluye cada programa →
Seis cosas que puede hacer ya.
- Arme un refugio desde antes. Un rincón cerrado y oscuro, con sus cobijas, donde él decida quedarse. Practíquelo con comida desde ya, para que sea un buen lugar antes de ser un lugar de emergencia, y déjelo disponible todo el año.
- Mientras suena, comida y juego. Sus premios favoritos, un masticable o su juego preferido durante la pólvora. En los estudios con tutores, es lo que más se asocia con un perro que mejora de un año al otro: el ruido empieza a anunciar algo bueno.
- Cierre la casa, y no se quede solo en eso. Puertas, ventanas y cortinas cerradas, con un ruido de fondo parejo, bajan el golpe del sonido. Pero cerrar y poner música, sin comida ni juego, no mejora el miedo: los estudios lo asocian con perros que empeoran. Van siempre juntos.
- Revise la placa. En diciembre se escapan muchos perros. Que tenga placa con su número de teléfono y, si tiene microchip, que los datos estén al día.
- Paseo temprano. Los días de pólvora, saque a su perro antes de que oscurezca.
- Consolarlo está bien. Acariciar y hablarle con calma a un perro asustado no le premia el miedo. Lo que sí lo empeora es regañarlo, obligarlo a quedarse cerca del ruido o dejarlo amarrado afuera.
Si se lastima, rompe puertas o tarda horas en calmarse.
Hable con su veterinario antes de diciembre. Hay apoyos médicos que solo el veterinario puede valorar e indicar. En esos casos trabajo el plan de conducta en conjunto con su veterinario, porque las dos cosas se necesitan.
Y si el miedo a los ruidos apareció de adulto, después de los cuatro o cinco años, conviene que el veterinario revise si hay dolor antes de empezar. En esos casos el dolor puede estar detrás del miedo.
Lo que más me preguntan sobre la pólvora.
¿Se le quita solo con los años?
Con frecuencia pasa lo contrario: cada diciembre sin preparación puede dejar el miedo más marcado. Por eso vale la pena trabajarlo antes.
¿Sirve ponerle un video de pólvora a todo volumen para que se acostumbre?
Exponerlo de golpe a un sonido que le da miedo puede empeorarlo. El volumen se sube por pasos, siempre por debajo del punto en que el perro se asusta.
¿Y si ya estamos en diciembre?
Priorice el refugio, la comida y el juego mientras suena, la placa y la conversación con su veterinario. El trabajo de fondo se empieza en enero, con tiempo para el siguiente fin de año.
¿También trabaja el miedo a los truenos?
Sí. Los truenos y otros ruidos fuertes se trabajan con las mismas técnicas y el mismo enfoque.
¿Cuánto trabajo me toca a mí?
Una parte importante. Entre sesiones usted practica en casa con un plan corto, de máximo cinco tareas por semana, y cada semana recibe por escrito qué se hizo, qué cambió y qué sigue.
Voy a su casa en Alajuela, Heredia o San José.
Cuénteme qué hace su perro cuando suena la pólvora y le digo cómo empezaríamos.
Ansiedad por separación →
Llora, destruye o se orina cuando se queda solo.
Reactividad →
Ladra, jala o se lanza al ver otro perro.
Agresividad →
Gruñe, marca o muerde a personas o a otros perros.
Conducta destructiva →
Rompe cojines, muebles o puertas.
Problemas de convivencia →
Sus perros pelean, o gruñe por la comida, el sillón o con los niños.
Obediencia →
Que le entienda en la casa y en la calle: básica, intermedia y avanzada.
Un cachorro recién llegado →
Las primeras dos semanas en casa, día a día.
Todos los casos y programas →
Los precios y todo lo que incluye cada programa.