Reactividad
Cuando su perro explota al ver otro perro.
Ladra, jala o se lanza apenas ve otro perro. Detrás casi siempre hay miedo o frustración, y cada uno se trabaja distinto.
- En su casa y en su calle
- A la distancia donde todavía aprende
- Se mide cada semana

¿Reconoce a su perro en alguna de estas?
- Ladra, jala o se lanza apenas ve otro perro en la calle.
- Cuando se activa, no hay forma de que le ponga atención.
- Ladra con furia desde el portón, la malla o la ventana.
- Con correa explota, pero suelto y sin nadie encima convive bien.
- Antes de explotar se congela, mira fijo o se le eriza el lomo.
- Usted cambia la hora o la ruta del paseo para no encontrarse con nadie.
De la reacción a la calma, a una distancia que se va acortando.
El análisis y la medición
En la primera sesión, de 90 minutos, veo a su perro en su casa y en su calle. La medición de partida es una prueba corta, siempre igual: a cuántos metros de otro perro todavía acepta comida, y cuántas pasadas de cada cinco hace sin tensar la correa. Esos números son los que usted ve cambiar semana a semana.
¿Miedo o frustración?
Hay perros que reaccionan porque quieren que el otro se aleje, y perros que reaccionan porque quieren llegar y la correa no los deja. Desde afuera se parecen mucho y se trabajan distinto. En la segunda sesión queda claro cuál es, y el plan sigue el camino que corresponde.
Distancia y perro ayudante
Se trabaja a la distancia donde su perro todavía puede aprender, con un perro ayudante tranquilo que se mueve cuando yo le indico. Así la distancia no depende de la suerte del paseo, y se acorta de a poco, solo cuando su perro ya está cómodo.
Qué se premia, y en qué orden
Depende de por qué reacciona. En el perro con miedo, primero aparece el otro perro y después llega lo que el suyo disfruta, para que el otro perro empiece a anunciar algo bueno: es contracondicionamiento, y ahí el orden importa. En el perro frustrado, o el que reacciona detrás de una barrera, se premia la conducta tranquila que queremos volver a ver, como mirarlo a usted o seguir caminando. Por eso el orden y el premio se definen después de la segunda sesión.
Correa, seguridad y energía
Una correa tensa le anuncia al perro que algo malo viene. Usted aprende a manejarla, a dar la vuelta a tiempo y a leer las señales de su perro antes de que reaccione. Y como en todos los casos, una rutina con paseos de olfato y energía bien descargada.
Lo aprendido en una calle no pasa solo a todas las demás. Por eso se practica en distintos lugares, y por eso le digo desde el principio qué parte del trabajo cubre el programa y qué parte sigue después.
Dos formas de trabajarlo.
Individual a domicilio
US$850
El que corresponde a la reactividad: se trabaja en su casa y en su calle. Consulta inicial de 90 minutos y siete sesiones de 75.
Grupal de socialización
US$550
Un paso siguiente para el perro que quiere saludar y no sabe cómo, cuando la evaluación lo indica. Máximo cuatro perros, en Alajuela.
En los dos, usted recibe por escrito qué se hizo, qué cambió y qué sigue. Ver todo lo que incluye cada programa →
Cinco cosas que puede hacer ya.
- Dele distancia. Cruce la calle o dé la vuelta antes de que su perro reaccione. Cada reacción que se evita es una que no practica.
- Anote la distancia. Fíjese a cuántos metros de otro perro empieza a ponerse tenso. Es su primera medición en casa.
- Premie la calma. Si su perro ve otro perro a una distancia cómoda y se mantiene tranquilo, prémielo con algo que le guste mucho. El orden exacto lo definimos juntos, según si reacciona por miedo o por frustración.
- No lo regañe ni lo jale cuando reacciona. En ese momento su perro no puede aprender, y el tirón le confirma que el otro perro trae problemas. Aléjese con calma.
- Paseos tranquilos mientras tanto. Horarios y lugares con menos perros, y paseos de olfato. Los parques con perros sueltos se dejan para cuando esté listo.
Lo que más me preguntan sobre perros reactivos.
¿Si lo llevo al parque se acostumbra?
Casi siempre pasa lo contrario. Exponer a un perro de golpe a lo que le cuesta lo pone más sensible, no menos. El trabajo se hace a una distancia donde todavía puede aprender, y se acorta de a poco.
¿Es un perro dominante?
La idea del «perro dominante» o «alfa» la abandonó la ciencia hace más de treinta años. Detrás de casi toda reactividad hay miedo o frustración, y eso se trabaja con aprendizaje, no con imponerse.
¿Sirve un collar de ahorque o eléctrico?
No. Pueden callar la reacción un rato, pero dejan el miedo intacto, y un perro que asocia a otro perro con dolor puede volverse más peligroso. Por eso en mi trabajo no tienen lugar.
¿Cuánto tarda?
Depende de cada perro y de la constancia en casa. Como referencia, un caso moderado, trabajado con perro ayudante y práctica constante, suele cambiar en ocho a doce semanas. Sin ayudante, esperando a que aparezcan perros en la calle, toma bastante más. Usted ve el avance cada semana en los números.
¿Reactividad y agresividad son lo mismo?
No. El perro reactivo responde de más a algo que lo altera: ladra, jala, se lanza, y casi siempre quiere distancia o quiere llegar. La agresividad es cuando el aviso sube a gruñir, marcar o morder. Una puede llevar a la otra, pero se evalúan y se trabajan distinto. Si su perro ya mordió, vea la página de agresividad.
Voy a su casa en Alajuela, Heredia o San José.
Cuénteme cómo reacciona su perro y con quién. Si tiene un video del paseo, mejor.
Miedo a la pólvora →
Tiembla, se esconde o intenta escaparse con los ruidos fuertes.
Ansiedad por separación →
Llora, destruye o se orina cuando se queda solo.
Agresividad →
Gruñe, marca o muerde a personas o a otros perros.
Conducta destructiva →
Rompe cojines, muebles o puertas.
Problemas de convivencia →
Sus perros pelean, o gruñe por la comida, el sillón o con los niños.
Obediencia →
Que le entienda en la casa y en la calle: básica, intermedia y avanzada.
Un cachorro recién llegado →
Las primeras dos semanas en casa, día a día.
Todos los casos y programas →
Los precios y todo lo que incluye cada programa.